En la última edición impresa sólo se vendieron 8.000 ejemplares.

La primera edición de la Enciclopedia Británica se publicó en 1768 en Edimburgo. En aquel momento, la Ilustración estaba en pleno auge y la imprenta era el medio revolucionario que permitía difundir los cambios históricos que se producían a gran velocidad. Hoy, la creciente demanda digital les ha obligado a tomar una decisión que marca un antes y un después en la historia del conocimiento: dejar de imprimir la enciclopedia en papel y mantener esta gran fuente de información sólo en formato digital.
Para los responsables de la Enciclopedia -la más antigua del mundo en inglés- todo son ventajas. En la versión digital, renovar el contenido es más fácil y rápido, permitiendo ofrecer información actualizada constantemente. No hay limitaciones de espacio y se pueden ofrecer contenidos multimedia como complemento a la información.
Por otro lado, la venta de enciclopedias impresas – con un coste alrededor de los 1.000€- supone sólo el 1% de los ingresos de la compañía (en la última edición impresa -2010- sólo se vendieron 8.000 ejemplares frente a los 120.000 que se vendían en 1994, justo antes de estrenar su web). El 85% de sus ingresos proviene de la venta de productos académicos para materias como matemáticas, ciencias o inglés. El resto proviene de suscripciones a la página web.
El acceso a la versión digital será gratuito durante una semana, y a partir de entonces se deberá pagar una cuota que rondará los 50 € al año para acceder a los contenidos sin restricciones.






